Casa de la Virgen María en Turquía

Casa de la Virgen María en Éfeso, Turquía

Yo no soy una persona demasiado religiosa en el sentido tradicional, aunque como mucha gente, pueda tener mis momentos espirituales. Pero por alguna razón cuando viajo siempre me siento atraído por los lugares de culto o religiosos, bien sean en forma de hinduismo, budismo, iglesias católicas, mezquitas y cualquier otra expresión de la religión. Mi visita a la casa de la Virgen María, o la Madre María o como la llamen en Turquía, era una parada involuntaria, casi es un anexo a mi visita a la antigua ciudad de Éfeso, y de la cuál, ciertamente me alegro de haber realizado.

Cuenta la historia, que en el siglo XIX, una monja alemana tenía muchas visiones sobre la “Santa Madre”, visiones entre las que se le revelaba que su lugar de descanso final estaba en una colina en Turquía, cerca de la antigua ciudad de Éfeso, un lugar que no había sido descubierto hasta el momento. Aunque la monja nunca había viajado fuera de Alemania antes, ni tampoco tenía conocimiento la zona de Éfeso, describió con precisión el área exacta donde se encontró la casa a finales del siglo XIX. 

Una sinuosa carretera de montaña nos eleva por encima de las famosas ruinas grecorromanas en Éfeso, donde a 9 kilómetros y en lo alto se alza un sencillo edificio de piedra conocido como la Casa de la Virgen María. Según la tradición, fue aquí donde María vivió sus últimos años después de haber viajado hasta Éfeso junto al apóstol Juan.

La estructura actual se completó en el año 1950, pero a pesar de que fue construido sobre los cimientos de las ruinas que se encontraron en el siglo XIX, hay una línea roja que rodea el edificio e identifica cual es la construcción moderna de esta pequeña casa rodeada de pinos aromáticos y una serenata orquestada por las aves que habitan en la zona. Es indudablemente un lugar que te hace querer estar quieto y en silencio, algo que para muchos es un señal segura de estar en tierra santa, y aunque yo no crea a pies juntillas en la religión, reconozco que estar allí me hizo sentir muy bien y en paz.

Casa de la Virgen María en TurquíaCasa de la Virgen María en TurquíaCasa de la Virgen María en TurquíaCasa de la Virgen María en Turquía

A diferencia de los santuarios marianos ornamentados en lugares como Lourdes, aquí no hay realmente mucho. Dentro de la casa, hay una estatua de María encima de un pequeño altar, con dos velas encendidas en cada lado. En el espacio delante del altar hay dos lugares para arrodillarse y rezar, asi como muchas velas en el interior, eso es todo.

Mientras que la Iglesia Católica nunca se ha pronunciado sobre la autenticidad de la casa, lo cierto es que sigue siendo un lugar de peregrinación clave para los católicos. También tiene importancia para los peregrinos musulmanes, dado el énfasis puesto en la Virgen María en el Corán.

Pero la parte que me pareció más maravillosa fue la siguiente: cuando salí de la casa, vi un pequeño santuario musulmán a María. Recordé que en mi guía en Estambul leí que María es mencionada con mayor frecuencia en el Corán que en el Nuevo Testamento. Los musulmanes la honran como “Maryam, la madre del profeta Jesús”. Mientras miraba, vi a un grupo de mujeres con un tocado y túnicas cerca del santuario orando con los ojos cerrados. Las oraciones parecían realizadas por practicantes musulmanes, en realidad María no es distinta para quienes oran o rezan como un cristiano o como un musulman. No me refiero a minimizar las diferencias teológicas entre el Islam y el cristianismo o la política enredada que a veces divide las dos religiones. Pero en este tranquilo lugar, esas diferencias parecían inexistentes.

Manantial de la casa de la Virgen María en Turquía

Fuera de la casa y entre árboles hay unas fuentes con agua de un manantial de la montaña, se cuenta que quien bebe éste agua, agua de la casa de la Virgen María, vuelve a éste lugar en algún otro momento de su vida … yo bebí agua, ¿volveré algún día?.

Cartel en Español con la historia de la Casa

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Yo no soy una persona demasiado religiosa en el sentido tradicional, aunque como mucha gente, pueda tener mis momentos espirituales. Pero por alguna razón cuando viajo siempre me siento atraído por los lugares de culto o religiosos, bien sean en forma de hinduismo, budismo, iglesias católicas, mezquitas y cualquier otra expresión de la religión. Mi visita a la casa de la Virgen María, o la Madre María o como la llamen en Turquía, era una parada involuntaria, casi es un anexo a mi visita a la antigua ciudad de Éfeso, y de la cuál, ciertamente me alegro de haber realizado. Cuenta la historia, que en el siglo XIX, una monja alemana tenía muchas visiones sobre la “Santa Madre”, visiones entre las que se le revelaba que su lugar de descanso final estaba en una colina en Turquía, cerca de la antigua ciudad de Éfeso, un lugar que no había sido descubierto hasta el momento. Aunque la monja nunca había viajado fuera de Alemania antes, ni tampoco tenía conocimiento la zona de Éfeso, describió con precisión el área exacta donde se encontró la casa a finales del siglo XIX.  Una sinuosa carretera de montaña nos eleva por encima de las famosas ruinas grecorromanas en Éfeso, donde a 9 kilómetros y en lo alto se alza un sencillo edificio de piedra conocido como la Casa de la Virgen María. Según la tradición, fue aquí donde María vivió sus últimos años después de haber viajado hasta Éfeso junto al apóstol Juan. La estructura actual se completó en el año 1950, pero a pesar de que fue construido sobre los cimientos de las ruinas que se encontraron en el siglo XIX, hay una línea roja que rodea el edificio e identifica cual es la construcción moderna de esta pequeña casa rodeada de pinos aromáticos y una serenata orquestada por las aves que habitan en la zona. Es indudablemente un lugar que te hace querer estar quieto y en silencio, algo que para muchos es un señal segura de estar en tierra santa, y aunque yo no crea a pies juntillas en la religión, reconozco que estar allí me hizo sentir muy bien y en paz. A diferencia de los santuarios marianos ornamentados en lugares como Lourdes, aquí no hay realmente mucho. Dentro de la casa, hay una estatua de María encima de un pequeño altar, con dos velas encendidas en cada lado. En el espacio delante del altar hay dos lugares para arrodillarse y rezar, asi como muchas velas en el interior, eso es todo. Mientras que la Iglesia Católica nunca se ha pronunciado sobre la autenticidad de la casa, lo cierto es que sigue siendo un lugar de peregrinación clave para los católicos. También tiene importancia para los peregrinos musulmanes, dado el énfasis puesto en la Virgen María en el Corán. Pero la parte que me pareció más maravillosa fue la siguiente: cuando salí de la casa, vi un pequeño santuario musulmán a María. Recordé que en mi guía en Estambul leí que María es mencionada…

Nuestra Valoración de la Casa de La Virgen María

Precio
Interés de la visita
Seguridad
Transporte
Servicios

TOTAL

Para muchos es una turistada, para otros un lugar de culto y peregrinaje, ... aunque yo dude de su valor histórico y no llegue a creerme la historia que circula alrededor de ésta casa, si bien es cierto que, debido a que está a tan sólo 9 km de Éfeso, bien merece una visita ya que no supone un largo recorrido.

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